GOLINDA

por deboracastilloabajo

Hace un par de años, acudí con Rodrigo Díaz y Luisa Vidal, a la presentación del libro Golinda. Escribir o morir de Elena Marzo. Lo publicaba con la Editorial Atlantis, una de muchas de las que funcionan con el método del copago.

Compré el libro, porque a pesar de que no conocía a la escritora más que de habérmela cruzado en casa de los amigos citados anteriormente, soy solidaria con los de mi gremio: el de los que estamos en el intento de publicar la primera novela.

También tenía, claro está, intención de leérmelo, pero esas cosas que pasan, te van cayendo otras historias en las manos -yo soy de prestar y de que me presten libros-, y siempre la aplazaba.

La semana pasada lo recuperé y me puse a ello, a leerlo. Y me encantó.

Al principio pensé: Uff, qué pereza, otra fan del Realismo Sucio. Es que a mí, esa contención y esas conversaciones tan poco reales -que la mayoría de las veces creo que me lo parecen por causa de la traducción-, me aburren un poquito. En pequeñas dosis, me cuelan, los cuentos de Carver me los iba leyendo de uno en uno, y algunos me gustaron bastante.

Bueno, que pierdo el hilo, que durante las primeras páginas me pareció otro libro de una escritora, uno de cuyos personajes es -sorpresa, sorpresa- una escritora trabajando en su primera novela.

Y luego, al cabo de muy poco, apareció Golinda, la otra protagonista, dueña de un desparpajo y una lógica para dejar con la boca abierta a cualquier otro que no sea su resignado padre, Mateo. Y un poco después, el personaje de la escritora se me fue haciendo real, cercano. Se me revelaron su cinismo y su humor corrosivo en todo su esplendor. Me enganché a su proceso de creación, a sus motivos, a su desesperación por saber que todo aquel despliegue de imaginación, de esfuerzo por estar delante del ordenador escribiendo en lugar de estar en el sofá mirando la tele, casi seguro, no tendría recompensa alguna. Esa verdad sí que es realismo sucio, en el más estricto significado de cada palabra.

Me la leí en dos días -y eso porque tuve que parar para trabajar y dormir-, y cuando la cerré, lo hice con la nostalgia con la que se cierran las novelas que no queremos que terminen.

Elena, me quedo esperando la segunda. A ver si llega pronto. Por cierto, la portada es preciosa. A mí, al menos, me lo parece.

Os dejo el link de la editorial por si os interesa adquirir el libro:

http://www.edicionesatlantis.com/catalogo/12/352/

También va el link del blog de la escritora para quien quiera saber más de ella:

http://www.elena-marzo.blogspot.com.es/

 

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