KINSEY MILLHONE

por deboracastilloabajo

A los cinco años, Kinsey Millhone  sobrevivió a un accidente de tráfico en el que resultaron muertos sus padres, y se trasladó a vivir con su tía Gin (Virginia). Después de una adolescencia que incluyó la marihuana y algunos actos calificados de delictivos, consiguió ingresar en la universidad, pero a los tres meses descubrió que la vida académica no era lo suyo y se incorporó al cuerpo de policía de Santa Teresa (California).

Mide 1,70 y pesa 53 kg.  Viste siempre vaqueros  y jerséis de cuello alto, y si la ocasión lo requiere, tiene un vestido negro multiusos al que puede recurrir. Es adicta a los bocadillos de pepinillos con mantequilla de cacahuete y a las hamburguesas de McDonalds y para contrarrestar el exceso de calorías, corre cinco kilómetros, todas las mañanas. Sin embargo,  con los años, este saludable hábito le va pesando y en algunas ocasiones sucumbe a los encantos de quedarse en la cama y dormir un par de horas más. Vive en un pequeño estudio de dos plantas situado en el garaje de su vecino, un jubilado de 89 años, Henry  Pitts. Conduce un Volkswagen Escarabajo, que ha cambiado últimamente por un Mustang de 1970.

A pesar de que la fecha de su nacimiento es el 5 de mayo de 1950, en realidad vino al mundo en 1982, y en la actualidad sigue viviendo en los ochenta, a finales de la década.

Kinsey es la protagonista de la serie de novela negra “Misterios del alfabeto”. Su autora, Sue Grafton, cuenta que la idea le surgió durante su divorcio, cuando su marido y ella peleaban por la custodia de su hijo, y sintió que tenía deseos de acabar con él: En vez de pasarme la vida en la cárcel, pensé en algo mucho mejor; matarlo en un libro y además, recibir dinero por ello.

La serie,empezó con la “A de adulterio” y ya va por la “V de venganza”, y es altamente recomendable para todos los amantes del género. El hecho de permanecer en los años ochenta, obliga a la investigadora a ejercer su trabajo sin las sofisticaciones a que nos tiene acostumbrados la criminología actual. Es un retorno a los clásicos, igual que estar leyendo a los clásicos  -Ross Macdonald o Margaret Millard-, con el punto de poca vergüenza que le imprime el carácter deslenguado y mordaz de la protagonista.

Como en todas las cosas de la vida, entre los libros de la serie  los hay de mejores y de peores. El primero “A de adulterio” es fantàstico, Para mi gusto “C de cadáver”, “G de guardaespaldas”, “J de juicio” t “T de trampa”, merecen mucho la pena. Lo mejor leerlos todos y en orden, porque además de los casos, también se puede seguir la vida de la protagonista.

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