COEDICIÓN

por deboracastilloabajo

Me cuesta reconocerles los méritos a las editoriales que venden la milonga de la coedición.

Tengo conocidos que, ante la dificultad que conlleva conseguir que una editorial se haga cargo de su novela, acaban por publicar en régimen de copago con empresas que lo hacen básicamente es vender servicios editoriales.

Yo contacté con una de ellas sin la intención de llegar a publicar con su sello, pero quería ver cuál era el procedimiento. Ni en su página web, ni en su Facebook mencionaban la cuestión del copago.  Mandé lo que pedían: currículum, sinopsis y los primeros cinco capítulos de la novela. La respuesta llegó al día siguiente: encantados de representar mi novela.

¡Vaya!, respuesta en un día. Por cierto, no me solicitaron el resto de la novela antes de decidirse.

Mi siguiente paso fue preguntar abiertamente si yo tendría que financiar  la edición. Y también quise saber cuál era su impresión sobre lo que habían leído de mi novela ya que en su correo no había ninguna mención acerca del manuscrito.

La respuesta fue que desafortunadamente, no conocían ninguna otra manera de conseguir que un escritor novel publicara que no fuera la de financiar él mismo la edición. El dinero que ponía el autor era en concepto de corrección del manuscrito, impresión de la obra y diseño de la portada. La editorial adelantaba el dinero para imprimir cien ejemplares. Yo debía organizar una presentación dónde mejor me pareciera, en cualquier sala que tuviese a la disposición, y en dicho acto tenía que vender cuarenta ejemplares como mínimo para devolverles su inversión. Lo que se vendiera de más, eran mis ganancias. De la calidad de mi novela ni una palabra.

Seguí preguntando en un tercer correo sobre las librerías en las que se vendían los ejemplares de las obras que editaban y qué cantidad de ejemplares se tenían que vender para financiar la segunda edicición, dado que la corrección y la portada ya estaban pagadas. Y ya puesta, insistí en pedir una valoración de mi novela.

Esta vez ya no hubo respuesta. Demasiadas preguntas, supongo.

Me fastidia la gente que hace su agosto con las esperanzas de los demás.