OTRO PUNTO DE VISTA

por deboracastilloabajo

He estado dieciséis meses en standby, sin saber muy bien para dónde iba, me refiero claro está, a mis actividades literarias.

Los que me conocen saben que tengo escrita una novela, Di que sí, Paca –simplemente La Paca para los amigos–, y que ha estado en dos agencias literarias. La primera pareció interesada en un principio pero al final decidió no arriesgarse. La segunda me aceptó en sus filas, pero al cabo de muy poco tiempo la agente con la que había contactado se marchó para montar agencia por su cuenta y más tarde –de nuevo a los pocos meses–, cerró la agencia y se fue a trabajar directamente para una editorial. ¡Cuánta suerte! Y toda de la mala.

A mí, mi novela me gusta, pero ya se sabe que “a nadie le huelen sus pedos ni sus niños son feos”. La agente que confió en mí también parecía encontrarle el punto, pero las editoriales la rechazaron.

Palazo, no voy a decir lo contrario. Además yo siempre había dicho que de no publicarme una editorial, mis novelas quedarían inéditas.

La verdad es que tengo prejuicios con la autoedición. Validar tú mismo la calidad de tu obra y decretar que merece ser publicada, me parece narcisismo puro y duro. No digo que todo lo autopublicado sea bazofia, para nada, estoy segura de que hay cosas de calidad, pero también hay porquerías descomunales que sus autores han dado por buenas. Por eso me da respeto autopublicarme, porque no tengo claro que esté poniendo en el mercado algo que merece ser leído si varios editores no le han visto ningún interés.

Aún así, John, mi marido –que también escribe–, es de la opinión de que quién otorga el grado de interés de una obra deberían ser los lectores y que por esa razón, yo debería arriesgarme, al menos con una de mis novelas y ver qué pasa. Es otro punto de vista. Interesante. Lo voy a considerar.

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