Los lunes en mi casa

De escribir, de los escritores, de leer y de los libros

Categoría: Escritura

OTRO PUNTO DE VISTA

He estado dieciséis meses en standby, sin saber muy bien para dónde iba, me refiero claro está, a mis actividades literarias.

Los que me conocen saben que tengo escrita una novela, Di que sí, Paca –simplemente La Paca para los amigos–, y que ha estado en dos agencias literarias. La primera pareció interesada en un principio pero al final decidió no arriesgarse. La segunda me aceptó en sus filas, pero al cabo de muy poco tiempo la agente con la que había contactado se marchó para montar agencia por su cuenta y más tarde –de nuevo a los pocos meses–, cerró la agencia y se fue a trabajar directamente para una editorial. ¡Cuánta suerte! Y toda de la mala.

A mí, mi novela me gusta, pero ya se sabe que “a nadie le huelen sus pedos ni sus niños son feos”. La agente que confió en mí también parecía encontrarle el punto, pero las editoriales la rechazaron.

Palazo, no voy a decir lo contrario. Además yo siempre había dicho que de no publicarme una editorial, mis novelas quedarían inéditas.

La verdad es que tengo prejuicios con la autoedición. Validar tú mismo la calidad de tu obra y decretar que merece ser publicada, me parece narcisismo puro y duro. No digo que todo lo autopublicado sea bazofia, para nada, estoy segura de que hay cosas de calidad, pero también hay porquerías descomunales que sus autores han dado por buenas. Por eso me da respeto autopublicarme, porque no tengo claro que esté poniendo en el mercado algo que merece ser leído si varios editores no le han visto ningún interés.

Aún así, John, mi marido –que también escribe–, es de la opinión de que quién otorga el grado de interés de una obra deberían ser los lectores y que por esa razón, yo debería arriesgarme, al menos con una de mis novelas y ver qué pasa. Es otro punto de vista. Interesante. Lo voy a considerar.

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AUTOEDICIÓN

La semana pasada no colgué ningún post en el blog por un motivo, una charla programada para el viernes día 13 de diciembre en la librería Espai Literari, en la calle Ramón y Cajal, 45 de Barcelona. La que daba la charla era yo  y a veces no se puede con todo.

No me prodigo mucho en actos de este tipo, mis charlas se limitan a las partes teóricas que explico en las clases pero conocimos a Aureli, unos de los impulsores de esta librería y vimos que su credo coincidía mucho con el de Vamos a contar mentiras, así que le propusimos una sesión y él aceptó.

Me la estuve preparando, buscando textos, releyendo, cambiando… Total, que me tuvo tan ocupada que apenas tuve tiempo libre para nada más.

Hace unas semanas hablé desde aquí de lo poco que me gustan las editoriales de coedición, sin embargo, reconozco que los caminos que se dejan a los noveles para poder llegar al público son pocos por no decir casi ninguno. Uno de ellos es el de la autoedición.

Algunos me diréis que para autoeditarse también se paga. Sí, pero se pagan costes directamente, y los beneficios son íntegramente para el autor. Si uno tiene la energía que hace falta para hacerse la promoción y la distribución él solito -cosa que ocurre en la mayoría de los casos de coedición con los libros no vendidos en la primera presentación de la obra-, pues que recoja también los escasos frutos. Y que conste que cuando digo escasos no lo digo porque crea que muchas de las novelas autoeditadas no merecen más, todo lo contrario.

El problema no es que en las librerías no quieran libros autoeditados, es que casi nunca los colocan en un lugar visible. En los escaparates están los libros destinados a venderse bien, con el apoyo del dinero que paga una buena campaña publicitaria; las mesas con los destacados, tres cuartos de los mismo.

Por eso aplaudo iniciativas como las de la librería Espai Literari. Allí solo se venden joyas publicadas por editoriales pequeñas y libros autoeditados. Si sois de Barcelona o estáis ahí de paso, aprovechad e id a echar un ojo.

Una recomendación más,  el libro de Juanma Velasco, A ti, Mateo, es a ti, que se presentó la semana pasada en Barcelona.

Para saber más del autor y adquirir el libro:

http://www.lolagulias.com/work/juan-manuel-velasco/

http://teescriboloquequieras.com/

BETTINA

Bettina está cargada de ideas, de proyectos. Posee una mente inquieta que no descansa y estas son cualidades muy valiosas para los que como ella  quieren ganarse la vida escribiendo.

¿Por qué? Pues porque hay que tener mucha energía para, además de producir contenidos literarios con asiduidad, promocionarlos en las plataformas digitales, acudir a tantos eventos literarios como sea posible, visitar foros para hacerse autopublicidad…

Y ella puede con todo eso.

Supongo que tiene que ver con la pasión. Ella cree de verdad en lo que cuenta. Ferviente defensora de la sostenibilidad ambiental y de la solidaridad, levanta su voz desde su blog de cuentos , artículos, reflexiones… http://blixenlamujerdelaspalabras.wordpress.com/ para provocar a sus lectores e invitarles a pensar, a no conformarse.

Escribe sus cuentos bajo el título genérico de “Píldoras contra la apatía” y cada una de las historias aborda un tema sobre el que quiere llamarnos la atención. Últimamente, en las clases de la escuela, Bettina ha ido trabajando un hilo conductor para aunar sus píldoras y darles forma de libro. Sitúa su historia en un barrio obrero de Barcelona, donde los jóvenes tienen pocas oportunidades -por no decir ninguna-, de descubrir y desarrollar sus cualidades. Emilio es el adolescente protagonista, y su tío Rober, el que asumirá la reponsabilidad de brindarle opciones para lo cual se aliará con Simone, la directora del instituto en el que Emilio estudia y en que también Rober lo hizo muchos años antes.

Os invito a que os deis una vuelta por su blog y descubráis sus escritos y su filosofía de la vida.

 

COEDICIÓN

Me cuesta reconocerles los méritos a las editoriales que venden la milonga de la coedición.

Tengo conocidos que, ante la dificultad que conlleva conseguir que una editorial se haga cargo de su novela, acaban por publicar en régimen de copago con empresas que lo hacen básicamente es vender servicios editoriales.

Yo contacté con una de ellas sin la intención de llegar a publicar con su sello, pero quería ver cuál era el procedimiento. Ni en su página web, ni en su Facebook mencionaban la cuestión del copago.  Mandé lo que pedían: currículum, sinopsis y los primeros cinco capítulos de la novela. La respuesta llegó al día siguiente: encantados de representar mi novela.

¡Vaya!, respuesta en un día. Por cierto, no me solicitaron el resto de la novela antes de decidirse.

Mi siguiente paso fue preguntar abiertamente si yo tendría que financiar  la edición. Y también quise saber cuál era su impresión sobre lo que habían leído de mi novela ya que en su correo no había ninguna mención acerca del manuscrito.

La respuesta fue que desafortunadamente, no conocían ninguna otra manera de conseguir que un escritor novel publicara que no fuera la de financiar él mismo la edición. El dinero que ponía el autor era en concepto de corrección del manuscrito, impresión de la obra y diseño de la portada. La editorial adelantaba el dinero para imprimir cien ejemplares. Yo debía organizar una presentación dónde mejor me pareciera, en cualquier sala que tuviese a la disposición, y en dicho acto tenía que vender cuarenta ejemplares como mínimo para devolverles su inversión. Lo que se vendiera de más, eran mis ganancias. De la calidad de mi novela ni una palabra.

Seguí preguntando en un tercer correo sobre las librerías en las que se vendían los ejemplares de las obras que editaban y qué cantidad de ejemplares se tenían que vender para financiar la segunda edicición, dado que la corrección y la portada ya estaban pagadas. Y ya puesta, insistí en pedir una valoración de mi novela.

Esta vez ya no hubo respuesta. Demasiadas preguntas, supongo.

Me fastidia la gente que hace su agosto con las esperanzas de los demás.

LA PEIXERA

La peixera de Maiol de Gràcia Clotet, es una novela distópica. Otras novelas que pertenecen a esta categoría son, por poner algún ejemplo: Sueñan los androides con ovejas eléctricas de Philip K. Dick,  1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley, Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, La carretera de Cormac McCarthy o V de Vendetta de James McTeigue.

Distopía viene del griego, del prefijo dis (mal) y topos (lugar), es decir que una novela distópica es la que se sitúa en una sociedad ficticia, consecuencia de las tendencias sociales actuales y que se convierte en indeseable.

La peixera, es la historia de un escritor, Josep E, que es retenido en cautividad y torturado durante años para descubrir, cuando finalmente es liberado, que hay un nuevo orden mundial, una sociedad angustiosa e injusta.

Esta novela de ciencia-ficción se desarrolla en una Barcelona que intuimos no muy allá de la época actual, y este escenario lejos de restarle credibilidad por el hecho de ser tan cercano, inquieta e incluso angustia. Precisamente el hecho de identificar como presentes en nuestros días la segregación, el control, o la venta de la ciudad al diablo personificado en las tiendas de lujo, los restaurantes de diseño en aras de atraer turistas adinerados, hace que los lectores se identifiquen y reconozcan como posible el mundo que Josep E. encuentra al salir de su encarcelamiento.

Son muchas las reflexiones que plantea Maiol de Gràcia Clotet en La peixera. Está la de la tortura utilizada en las cárceles con el fin de obtener información que beneficie a gobiernos, a banqueros en definitiva a los poderosos que todo lo controlan y  venden la pamema de que dichas prácticas se realizan en beneficio del ciudadano de a pie y por su seguridad. La del trabajo que se realiza a cambio del sustento básico, para no se sabe quién ni con qué finalidad y con la premisa de no hacer preguntas al respecto si no se quiere ser el destinatario de las medidas ejercidas contra los que quieren saber y no deben. La de las drogas para escapar de una realidad que acojona -dígase drogas, dígase fútbol, dígase televisión basura…-. Y la del inconformismo, la resistencia y la información como arma contra todo lo antes descrito.

Título: La peixera

Autor: Maiol de Gràcia i Clotet

Edicions del Periscopi

MARIBEL

Lo primero, disculparme. Ayer se me complicó el día y no me dio tiempo de acabar de escribir el post. Dicho esto, entro en materia.

Maribel es una de mis más antiguas alumnas. Hace ya tres años que tengo el placer de revisar sus textos y disfrutarlos. Escribe reflexiones, anécdotas, acerca de personajes ficticios o reales, sobre los paisajes que la acompañan en su día a día…  Sus textos ocupan apenas media hoja.

Como profesora de técnica narrativa, no siempre he estado en el mismo punto. Al principio era más talibana -herencia de mis profesores de técnica narrativa, que también lo eran-, e intentaba convencer a Maribel de que una historia solo podía ser considerada como tal si tenía principio, nudo y desenlace, si había arco de personaje… Así que insistía y la animaba a darle una vuelta más a sus micros y alargar sus historias. Les adjudicaba conflictos a sus personajes y le daba directrices para reescribir.

Maribel tomaba notas muy disciplinadamente y en la siguiente sesión volvía a presentar diez líneas de escritura. Es que yo me aburro si tengo que escribir cosas más largas, me decía. Y la novelera que yo soy, se hacía cruces.

Hoy por hoy, y a pesar de que sigo encontrándome a mí misma en la novela, me he hecho más sabia. Y por más sabia quiero decir respetuosa y admiradora del estilo propio de los que como yo, intentan explicarse como mejor se les da. Tengo que darle a Maribel las gracias por su terquedad. Por defender su estilo y su manera de contar lo que le interesa. Me ha convencido y convertido a su causa. Veo en sus reflexiones montones de historias contadas entre líneas. Me encanta todo lo que no está dicho y sin embargo está tan claro. Admiro la capacidad que tiene de provocar sensaciones con las palabras justas. Ni una más, ni una menos.

Por si alguno de vosotros quiere ver su trabajo -yo os lo recomiendo-, este es su blog:

relatoscostumbristas.blogsot.com.es

También ha publicado un libro con el mismo título, Relatos costumbristas, a través de la plataforma Bubok.

Para los que os enganchéis a sus relatos, la autora está trabajando en una segunda entrega.

 

 

APRENDER SIN CAMBIAR

En estos días, no puedes tener éxito como empresa si dejas que manden los consumidores; porque en un mundo repleto a rebosar de cambios constantes, los consumidores no pueden ni imaginar qué vendrá después. Las empresas deben dejarse guiar por sus ideas aunque manteniendo el pulso de los gustos de sus consumidores.

Esto lo dice Doug Atkin, un socio de la empresa de servicios de marketing Merkley Newman Harty.

Si colocas en un altar la opinión del consumidor, lo único que consigues son pequeñas mejoras.

Esto otro lo dice Joseph Morone, presidente  del Bentley College.

En la escuela de escritura, funcionamos en grupos de trabajo de unas cinco personas. La idea es que cada alumno exponga su trabajo ante los demás compañeros y ellos opinen. La finalidad es la de que el autor cuente con la opinión de personas que están ejerciendo de consumidores, de lectores potenciales de su obra, y que posteriormente reflexione acerca de todo lo dicho.

Cuando yo estudiaba escritura creativa, también lo hacíamos así y, en varias ocasiones, mientras otro alumno opinaba sobre mi trabajo, y proponía cambios según su juicio, mi profesor se colocaba estratégicamente a la espalda de este, y de cara a mí, y gesticulaba para indicarme que no debía tener en cuenta las modificaciones propuestas.

Yo no comparto en absoluto las teorías mencionadas al principio de este post. No creo en el endiosamiento del creador y en que se deban ignorar opiniones y gustos de los consumidores. Pero ¡ojo!, a veces, hacer caso de todo lo que dicen los demás acerca de nuestro trabajo, lo convierte en batiburrillo inconexo, y peor aún, borra la marca del estilo que tenemos cada uno.

Escuchar sí, y después valorar. Todos los puntos de vista valen, y creo que un buen ejercicio de escritura es ser humilde, no dar nada por malo y aplicar los consejos que recibimos de nuestros lectores. Si lo hacemos, podremos aceptar los que son válidos y rechazar los que no.

La técnica narrativa ayuda a mejorar lo único que un escritor no debería cambiar: la voz única que lo distingue de los demás.

EL MAESTRO DE ALMAS

No conocía a Irène Némirovsky (Kiev, 1903-Auschwitz, 1942),  hasta este verano en el que me he leído El maestro de almas.

La escritora no tuvo una existencia fácil a pesar de su procedencia acomodada -su familia huyó de la revolución bolchevique- y de haber residido en París casi toda su vida. La dificultad le vino de su origen tanto ruso como judío, que no olvidaban la mayoría de franceses -sin tener en cuenta que ella era licenciada en Letras en la Sorbona y que escribía exclusivamente en francés-, y por otra parte, de las múltiples acusaciones de antisemitismo que recibió por el hecho de trato que dispensaba a los personajes de sus novelas.

Precisamente de los personajes de Némirovsky, en concreto del protagonista de El maestro de almas, es de quien me gustaría hablar en el post de hoy.

En la escuela dedicamos un curso entero de ocho sesiones a la construcción de personajes. Desde mi punto de vista, ya lo he dicho más de una vez, que sean creíbles  y atractivos  hace mucho por la novela. Y Darío Asfar, el médico levantino protagonista de El maestro de almas, es lo que se llama un personaje con profundidad.

Instalado en Niza, el doctor Asfar no consigue hacerse con una clientela que le permita salir de la pobreza en la que viven él, su mujer, Clara, y su hijo recién nacido, Daniel. Los franceses desprecian su origen, es de Crimea, su piel oscura y su aspecto de vagabundo y Darío se ve obligado a empeñarse con usureros para que su familia pueda comer y cada vez su deuda es mayor y sus posibilidades de saldarla más escasas. Hasta que en un golpe de suerte, conoce a Philippe Wardes, un empresario de éxito atormentado por miedos, fobias, el alcoholismo y la falta de sueño. Darío acaba por acceder a la clase social que ansía -la de los que tienen de todo y más-, a base de engatusar, primero a Wardes y después toda la sociedad parisina, con la pretensión de ser un psicoanalista que tiene el método para que todos los ricos puedan vivir en paz consigo mismos sin renunciar a ninguno de los vicios y placeres que conlleva su posición, se convierte en un maestro de almas.

En nombre de la familia, Darío, engaña a sus pacientes, a su mujer, traiciona e incluso se convierte en cómplice de fechorías. Todo ello, él lo defenderá en todo momento, pensando en el bienestar de su hijo y su mujer. Incluso cuando sus actos representan para ellos mucho sufrimiento.

Alguna vez me ha sorprendido que los autores no se atrevan a mostrar las partes más oscuras de sus  protagonistas, y no sé cuál es el caso de cada uno, pero en mis alumnos noto el miedo a que si hacen desagradables a  sus personajes -con la excepción del malo reconocido-, los lectores no empatizarán con ellos.

Creo que es todo lo contrario, hay que ir hasta el fondo de esos personajes, ver de lo que son capaces en situaciones límites, que tienen un precio, que se engañan a ellos mismos y a los demás, que son cobardes, egoístas… En definitiva, humanos.

Soy adicta a las series y hoy es un gran día porque veré el último episodio de Breaking bad. Para mí, Walter White es uno de los personajes de ficción más redondos que he visto en mi vida. Traficante y asesino, todo empezó realmente como un medio para hacer dinero y proveer a su familia -igual que Darío Asfar-, y al final, aunque él mantenga que ese es su objetivo, la realidad es que ya no piensa en nadie más que en sí mismo.

A mí, a estas alturas, Walter White me cae como el culo, pero me tiene enganchada a la pantalla. Y en el fondo, no le deseo lo peor de lo peor.

RECORTA, PEGA Y COLOREA

Tengo dos trabajos. Es lo que pasa, que ahora para juntar un sueldo necesitas trabajar en dos sitios.

Uno, como ya he mencionado en otras ocasiones, es el de dar clases de Técnica Narrativa en la escuela Vamos a contar mentiras, y el otro es el de conserje en una escuela.

Pues bien, a principios de septiembre, cuando volvimos a la escuela todos, una de las profesores se me acercó:

-¿Qué tal el verano?

-Muy bien, gracias. ¿Y el tuyo?

Bien, bien.

Y entonces, en el mismo tono que si me preguntara que tal el recreo con mis amiguitos, añadió:

-¿Ya has escrito mucho?

A lo que yo respondí:

-Ni una sola palabra. Yo, durante las vacaciones, no trabajo.

Ella sonrió. Creo que se quedó un poco cortada porque no me dijo nada más y se fue.

No ocurre con todo el mundo, pero en general, cuando explicas a los demás que escribes -y hablo incluso de personas cercanas: familia, amigos…-, ellos asienten, y dicen:  Aaah ¡Qué interesante! Y su cabeza codifica la acción de escribir en el campo que abarca los hobbies.

No niego que la escritura tiene una parte muy lúdica pero es un trabajo pesado, que requiere concentración, que hay días en los que no hay manera de que se refleje con claridad en el papel lo que uno quiere explicar. Lo desesperante que es saber que cuando has acabado de contar, te queda volver a empezar para revisar y reescribir la historia.

Es como si escribir estuviera reservado para cuatro mentes preclaras y lo que hacemos los demás fueran manualidades, entretenimientos.

He repetido muchas veces que no soy escritora porque todavía no estoy publicada y por lo tanto no recibo ni el reconocimiento ni la remuneración que deben recibir los profesionales de cualquier disciplina, pero de ahí al recorta, pega y colorea hay un largo tramo.

VOLVER

El día 30 de agosto mi amiga Alicia Sánchez, que gestiona la fantástica página En carne extraña https://www.facebook.com/pages/En-carne-extra%C3%B1a/389556534462226?fref=ts para todos los amantes de la buena literatura erótica, publicaba en su Facebook personal una foto en la que se veía la punta de una toalla y unas chanclas sobre lo que presumiblemente era la hierba de una piscina. El comentario que acompañaba la imagen era: “El fin del verano”.

Yo enseguida escribí un comentario: He llagado hoy de L’Estartit. ¡¡DEPRESIÓN!!

Ella no tardó en responder: Yo hoy también. ¡¡HUNDIMIENTO!!

Para mí, el año no empieza en enero. Supongo que es uno de los tics que tenemos los que nos dedicamos a la enseñanza, todo comienza en septiembre.

Y cada año que pasa -confieso mis pecados-, me cuesta más ponerme en marcha. Me da lástima saber que ya no dispondré de todas las horas que quiera para leer, escribir, dibujar, pasear, ir a la playa, quedar con los amigos a echar una cervecita sin horario, sin pensar en levantarse temprano al día siguiente…

Sin embargo, sé que, en cuanto vea a los alumnos, toda la pereza se esfumará. Los hay que se pasan todo el verano currando y llegan con sus escaletas de novela, o con un buen puñado de relatos. Los hay que no han hecho nada de nada. Pero todos llegan con ganas de empezar, con ideas en la cabeza, con curiosidad por saber cómo van los proyectos de los compañeros, de los profes.

También motiva la ilusión de los que por primera vez asisten a un curso de escritura y descubren las muchísimas posibilidades que tiene cada historia y las mil y una maneras que hay de contarla.

Esa es la mejor inyección de vitalidad que se puede pedir.

Empezamos el curso, desde la escuela os deseamos a todos los que escribís, seáis alumnos o no, lo mejor de lo mejor. Queremos ofreceros también, cualquiera de nuestros cursos para ayudaros a mejorar la técnica narrativa. Estamos convencidos de que el estilo de un escritor es único, su huella digital, lo que le distingue de cualquier otro narrador, pero también creemos que la técnica ayuda a conocer los elementos narrativos y por lo tanto amplía el abanico de recursos que el autor tiene para explicarse, para mostrar a sus personajes, para jugar con la intriga, con la información que muestra o, por el contrario, esconde al lector.

Toda la información de los cursos que empiezan en octubre en nuestra web

http://vamosacontarmentiras.net/

Y en nuestra página de Facebook

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